Cuando el trabajo lo es todo, algo falla.

9 de la mañana, Curso de Liderazgo de equipos. 15 personas. Madrid.

 

Arrancamos el día. Ambiente expectante. Con ganas de aprender y mejorar.

 

Y les digo: Imaginad tres círculos. Uno es el Yo, otro es el trabajo y el tercero es amigos y familia. 

 

¿Qué porcentaje le dedicáis a cada uno?

 

Respuesta de la mayoría: el 80-90% del tiempo se lo dedicamos al trabajo y el 10-20% restante a la familia.

 

Al yo, cero patatero.

 

No todos estaban en este punto, pero más de la mitad del grupo, si.

 

Primera reflexión: No es malo ni bueno si es una decisión consciente y decides que ahora o en este periodo de tu vida tiene que ser así.

 

¿Cuál es el riesgo de que continúe de esta forma? Que te quemes, número 1 y número 2, que no tengas otra vida que el trabajo.

 

Cuando eres joven y tienes 25 años, te comes el mundo. Y el 100%, casi, de tu tiempo es el trabajo. Antes era así, ahora con los milenials, tal vez esto ha cambiado también.

 

En los 30, estás en fase de compaginar vida personal y profesional. Es el periodo donde te planteas vivir en pareja, formar una familia, etc.

 

A los 40 todo lo que has hecho hasta ahora te lo replanteas. Y entras en un camino de hartazgo y bloqueo en el que te sientes atrapado. Enjaulado en un trabajo que te gusta o no y que le dedicas el 80% de tu tiempo. A veces, fines de semana incluidos porque no te da tiempo a sacar todo “el mogollón” durante la semana.

 

Llegas a casa cansado, estresado y con ganas de dormir y de hacer otras cosas. Pero, de alguna forma, estás atrapado en el día de la marmota. Y aunque quieres cambiar cosas, no sabes como hacerlo. Y con 40 y 50 años, te ves dedicándole al trabajo mucho más tiempo que a ti mismo y a tu familia y amigos.

 

Si es lo que quieres, me parece fenomenal. Si no es la vida que te gustaría tener, entonces…igual es el momento de cambiar ciertos hábitos y actitudes, ¿no te parece? 

 

¿Y cómo? ¿Por dónde empezar?

 

  1. Redistribuir tu porcentaje. Cuanto quieres trabajar, cuanto tiempo te gustaría emplear para ti y cuanto con familia y amigos.

 

2. Crea un menú semanal. De lunes a domingo. En este menú especifica:

    1. Tu horario laboral y qué días vas a salir antes. Por lo menos una hora.
    2. Qué días de la semana te vas a dedicar a ti. Para hacer deporte (correr, yoga, Pilates, kick boxing o pasear), para darte un masaje o ir al cine, hacerte las uñas o irte a algún curso donde aprendas algo que siempre has querido.
    3. Qué días te vas a dedicar a tus amigos o familia, para hacer algo que normalmente nunca puedes por tus horarios.

 

Consejo: Nunca canceles tu clase de Yoga, Pilates, masaje o boxeo. Porque el día que cedas será más fácil que vuelvas a decir esta frase (vaya mierda de vida, solo trabajo).

 

Si de aquí a 3 meses te pregunto, cuantas cosas haces durante la semana que te hacen feliz. Espero que tu respuesta no sea, nada, solo trabajo como una mula, sino que por lo menos me digas 3 ó 4 que te alegran el alma. A fin de cuentas, eso es lo importante.

Porque el día que te mueras no creo que vayas a pensar…jo tenía que haber metido más horas en mi trabajo. Siento aclararte una cosa, la empresa no se va a hundir porque te vayas una hora antes dos o tres días a la semana.  ¿No te parece?

 

Te invito a que hagas este ejercicio tan sencillo.

 

Imagina tres círculos. Uno es el Yo, otro es el trabajo y el tercero es amigos y familia. 

 

¿Qué porcentaje le dedicas a cada uno?

 

Espero tus comentarios en mi blog o en redes sociales.

 

Y recuerda,

 

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

 

 

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