¿Dónde está mi talento?

Desde pequeños nos acostumbran a aceptar lo que otros opinen de nuestros talentos y a que nos encasillen según nuestras habilidades de ese momento. 

“Serás un buen profesor, serás una gran cantante, tienes madera de artista, la informática es lo tuyo…”. 

Aprendemos de nuestro entorno y no en pocas ocasiones interiorizamos, como si de una letanía se tratase, que tendremos talento si los demás así lo consideran.

¿Y qué sucede con lo que a ti te gustaría ser? Todos tenemos talento desde que nacemos, aunque no siempre sea visible para los demás.

Tanto es así que nos cuesta reconocer en público nuestros propios talentos, apelando a la modestia y otorgando el poder de la validación a otros, aunque no les conozcamos.

Te digo algo: liberar tu talento es tu responsabilidad, de nadie más.

Vale ¿pero cómo? Te preguntarás

Si tu objetivo es activar tus talentos para vivir desde lo que eres de verdad, ¿por dónde vas a empezar? Quizás podrías considerar el acompañamiento de un coach para dar los primeros pasos con firmeza y disfrutar de la satisfacción de ponerte en movimiento con una fecha concreta y espacios para la reflexión.

Pero lo que yo hoy pretendo con este post es ayudarte a encontrarlo, así que vayamos por partes.

El talento puede aparecer después de muchos años y suele estar en el lugar menos esperado. No desistas, el talento está ahí. Que no lo hayas identificado ya o que sientas que te has desligado de esa búsqueda no asegura que no seas capaz de encontrarlo. Primero tenemos que desactivar nuestro piloto automático y saber dónde mirar, ¡vamos allá!

1.- Inicia un proceso de introspección profunda a través del poderoso poder de las preguntas.

El primer paso para descubrir tu talento es ir “hacia adentro”. Tienes que llegar a un nivel de autoconocimiento mucho más profundo y soltar tu autoimagen limitada del pasado.

Es muy importante abrir tu mente a redescubrirte y verte de una forma totalmente diferente. Las respuestas están dentro de ti,

Algunas de las preguntas poderosas que puedes hacerte (y que te recomiendo que respondas por escrito) son:

  1.  ¿En qué disfrutas realmente?
  2. ¿En qué actividades pierdes la noción del tiempo?
  3. ¿Cuáles son tus intereses y aficiones? ¿De qué temas hablas?
  4. ¿Cuál es aquello en tu vida sin lo cual no podrías vivir?
  5. ¿Qué necesitas hacer para sentirte conectado con tu yo auténtico?
  6. ¿Qué es lo que has hecho siempre sin darte cuenta?
  7. ¿En qué cosas recibes reconocimiento de los demás?
  8. ¿Cómo ayudas a los demás? ¿Qué les aportas?
  9. ¿Qué harías aunque no te pagaran por ello por el simple placer de hacerlo?
  10. ¿Cuáles son los blogs que lees? Si tuvieras que escribir un blog, ¿cuál sería tu tema?

2.- Presta atención a quienes admiras y pregúntate el porqué.

Aunque no te lo creas, todo lo que admiras de otros son cualidades y fortalezas que tú también tienes, que quizás aún no has desarrollado o no has reconocido como propias.

Así que pregúntate quienes son tus referentes, por qué los admiras y qué es exactamente lo que admiras de ellos.

Aparte de tus referentes, también puedes analizar a las personas con las que más interactúas a diario, ya que seguramente también te muestran talentos que posees.

3.- Haz una lista de todas aquellas actividades en las que pierdes la noción del tiempo

Fíjate en todo aquello que haces con facilidad, sin esfuerzo, de forma natural, fluida y que pierdes la noción del tiempo cuando las haces.

Empieza por observarte con más atención en tu día a día. Seguramente te darás cuenta de que, en muchas ocasiones, te concentras tanto en algo que es como si “desaparecieras”. Esto te dará muchas pistas sobre cuál son tus talentos.

Te doy además un extra de ayuda: 

Te dejo un listado de ejemplos de talentos que creo que te pueden ayudar aún más a descubrir el tuyo.

  • Hablar en público: implica ser capaz de comunicar ideas de forma oral ante un grupo de personas
  • Escritura: supone poder comunicarse de manera correcta usando la palabra escrita
  • Autogestión: capacidad de tomar decisiones y asumir las tareas propias
  • Comunicación: habilidad para comunicarse de forma eficaz a través de diferentes medios
  • Pensamiento crítico: dudar de las afirmaciones que comúnmente se consideran verdaderas para elaborar nuevas hipótesis
  • Toma de decisiones: elegir entre varias opciones, la que se considera más correcta
  • Investigación: capacidad de análisis y estudio
  • Relajación: capacidad para poder desconectar de las responsabilidades y reducir así los niveles de estrés
  • Visión analítica: capacidad para estudiar las cosas desde diferentes puestos de vista
  • Atención al detalle: cuidar tanto los aspectos graves y visibles como los aspectos pequeños y menos importantes de las tareas a realizar
  • Sentido del humor: capacidad para no agobiarse y no tomarse las cosas demasiado en serio
  • Empatía: ser capaz de ponerse en el lugar de los demás
  • Creatividad: idear cosas nuevas
  • Innovación: llevar a la práctica la creatividad
  • Idiomas: hablar diferentes lenguas
  • Excelencia académica: contar con una buena formación y tener interés en seguir formándose
  • Entusiasmo: ilusión y motivación por hacer las cosas
  • Energía alta: estar motivado para afrontar las tareas
  • Habilidades de negociación: capacidad para llegar a acuerdos
  • Identificar fortalezas y debilidades: implica un alto conocimiento de uno mismo y del entorno
  • Liderazgo: ser capaz de convertirse en un ejemplo a seguir
  • Escucha activa: prestar atención a las opiniones e ideas de los demás
  • Persuasión: ser capaz de convencer a los demás
  • Habilidad para lidiar con el fracaso: resistencia a la frustración
  • Proactividad: capacidad para hacer algo motu proprio
  • Planificación estratégica: habilidad para pensar y diseñar un plan de acción
  • Intuición: dejarse guiar, en ocasiones, por la parte más inconsciente del cerebro
  • Imaginación: capacidad para desarrollar nuevas ideas
  • Productividad: capacidad de trabajo
  • Gestión del tiempo: organizar bien las tareas y establecer un orden de prioridades
  • Capacidad para detectar nuevas tendencias: implica estar atento al entorno, analizarlo y dejarse llevar también un poco por la intuición
  • Inspirador: ser un ejemplo para los demás
  • Gestión de proyectos: poder gestionar diferentes tareas
  • Resolución de problemas
  • Inteligencia social
  • Gestión del cambio
  • Gestión del estrés
  • Compromiso social
  • Gestión de riesgos
  • Autocontrol
  • Confiabilidad
  • Adaptabilidad
  • Integridad / honestidad

¿Conectas con una o con varias de ellas?  Por ahí pueden ir “los tiros”.

Para terminar el post de hoy te lanzo esta pregunta, la cual me encantaría que me contestases: ¿No vivir de tu talento es la mayor autoestafa a la que puedes someterte?   

Recuerda,

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

Un abrazo y gracias por acompañarme semana a semana.

Marta Zúñiga

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