Dos inteligencias para sobrevivir en la empresa: Inteligencia emocional e Inteligencia relacional

Hay inteligencias que no nos enseñan en la escuela ¡y que deberían! 

Ya que de este tipo de habilidades o competencias depende, muchas veces, él mucho o poco éxito que como profesional -y persona- puedes llegar a tener.

Date cuenta de que pasamos una media de 36,9 horas a la semana en el trabajo.

Casi ocho horas de lunes a viernes dan para mucho y son más que suficientes para que afloren problemas en la empresa.

Si desarrollas estas 2 inteligencias de las que hoy te voy a hablar, te llevarán a otro nivel, logrando mejores resultados personales y profesionales; elevando tus estándares.

Vamos a ello:

Empecemos por la inteligencia emocional, la cual es muy sencilla de definir. La Inteligencia emocional es cómo interpretas las situaciones que te pasan.

Esto llevado al ámbito laboral no solo nos referimos a poder llevar adelante una conversación basada en el respeto y la empatía. Si no que hablamos también sobre aprender a adaptarnos a los cambios y ser flexibles.

Numerosos estudios sostienen que contar con un equipo que sepa cómo aplicar la inteligencia emocional en el trabajo no solo mejorará el ambiente entre las personas, sino que se refleja de manera positiva en los números.

Los cuatro pilares de la inteligencia emocional que debes reconocer son:

  • Consciencia de ti mismo: reconoce tus emociones y el efecto que tienen en ti.
  • Autogestión: capacidad de manejar tus emociones en situaciones de alto estrés.
  • Empatía: reconoce y acepta las emociones de los demás.
  • Gestión de relaciones: capacidad para influir, asesorar y aconsejar a otras personas.

Tips para desarrollar la Inteligencia emocional 

Sé asertivo y consciente de tus actos: ​​Las personas emocionalmente inteligentes saben cómo ponerle pausa a una reunión tensa o conflictiva y mantenerse al margen de cualquier escándalo en todo momento.

Ten siempre presente el objetivo de tus acciones: Tener siempre presente cuál es el fin último de todos tus esfuerzos te permitirá seguir adelante incluso en aquellos momentos en los que se vuelve casi imposible.

Desecha las relaciones tóxicas: Los buenos negocios se alimentan de la buena energía. Las personas tóxicas y negativas pueden destruir una buena relación laboral. Así como también los clientes. ¡Cuidado!

Practica la escucha activa: La escucha activa es la práctica de escuchar para entender. En lugar de pensar en lo que dirás a continuación, lleva toda tu atención a lo que la otra persona está diciendo.

Practica la adaptibilidad: Para hacer esto en el lugar de trabajo, es necesario conocer cuáles son tus prioridades. Si has conectado tu trabajo con tus objetivos a largo plazo, deberías tener una idea de cómo tus tareas diarias contribuyen a las iniciativas del equipo o de la empresa. Como resultado, si surge algo y debes adaptarte, puedes cambiar el foco de manera más efectiva hacia las tareas más importantes. 

Si hablamos de Inteligencia Relacional podemos decir que es una herramienta clave para incrementar el compromiso, estimular a las personas y gestionar emocionalmente a los equipos.

Va más allá de la inteligencia emocional, porque la inteligencia relacional incluye la inteligencia emocional.

Para que te hagas una idea de su importancia, te destaco los principales beneficios: 

  • Genera autoconocimiento y la identificación de fortalezas innatas y potenciales áreas a desarrollar para lograr el equilibrio y mejorar el desempeño.
  • Permite entender mejor a los demás con sus diferencias y optimiza la comunicación.
  • Mejora las relaciones de trabajo y desarrolla el liderazgo.
  • Integra equipos autogestionados de alto rendimiento.
  • Solidifica las relaciones con clientes y colaboradores para promover el logro de objetivos.
  • Incrementa el compromiso, la colaboración y la sinergia.
  • Mejora el clima social, la cultura grupal y los resultados.

Tips para desarrollar una mayor Inteligencia Relacional con tu equipo

1.- Practicar el silencio: saber cómo permanecer callado, cómo evitar intervenir en el discurso del otro, no interrumpir, no querer llenar el espacio que deja el silencio. No dejar espacio al silencio impide al otro la posibilidad de desvelar sus emociones, el cómo se siente.

2.- Acoger y Escuchar: Acoger significa no evaluar, no juzgar, no se trata de estar de acuerdo o en desacuerdo, ni de comparar, es simplemente recibir y acoger lo que tu colaborador te comparte.

3.- Mirar cuando te hablen: La mirada junto con una postura abierta, es el recurso más valioso para acoger, generar confianza, crear apertura y conexión en una relación laboral.

4.- Acompañar, de forma verbal y no verbal, a través del asentimiento con la cabeza o la mirada, de la sonrisa, o a través de sonidos o palabras.

Asentir con la cabeza de manera natural le transmite que estamos y que le escuchamos. Si además lo acompañamos con expresiones verbales del tipo “que interesante, continúa” o interjecciones como eh, eh, sí, sí, ¡guau!, ¿en serio? ¿Y? ¿Entonces?, etc., se sentirá aún más acompañado.

5.-Reforzar positivamente: el refuerzo positivo fortalece a la persona, la impulsa a seguir, la motiva a continuar.

 Comentarios del tipo «Buen trabajo», “Gran trabajo”, “Te felicito por todo tu trabajo y los resultados conseguidos” o “Admiro tu afán de superación, mantienen la relación viva y conectada con tu equipo.

6.- Invitar: Otra habilidad, que muestra consideración y respeto hacia un miembro de tu equipo, es invitarle a que decida, opine, aporte su visión, etc. Invitar supone poner en el centro al otro, darle su sitio, hacerle protagonista, y fomenta la toma de responsabilidad.

«¿Por dónde quieres empezar a trabajar en este proyecto?» es una invitación abierta para que tu colaborador comience a hablar.

7.- Asumir lo propio y no apropiarse de lo ajeno: Debemos devolver a nuestro miembro del equipo todo lo suyo y no apropiarnos de sus decisiones, sus logros, sus responsabilidades.

A igual que tú como mánager debes asumir tus ideas, intuiciones,  errores, etc., y no atribuírselas a algún miembro de tu equipo.

En un mundo, donde 85 % de los empleados no están comprometidos en su trabajo, hay mucho para hacer. Transformar esa realidad es también contribuir con un capital humano más feliz, pues la insatisfacción laboral repercute en la calidad de vida de las personas.

¡Es hora de que construyas relaciones enriquecedoras, estimulantes y gratificantes con los miembros de tu equipo!

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

Si necesitas ayuda, contacta conmigo en hola@talentjuice.net

Un fuerte abrazo,

Marta

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