La fuerza de la determinación también se entrena

¿Ya sabes la nueva noticia no? Me comentaba Lola en uno de nuestros paseos por el Retiro.

Pues no, no tengo ni idea. Contestaba yo sorprendida.

 En enero, una amiga mía, Ana, viene a vivir una temporada conmigo, a mi casa. Está sin nada, sin dinero, separada, y muy deprimida…La voy a ayudar hasta que se recupere económicamente y emocionalmente.

 Pregunto, ¿Cómo alguien que ha tenido un buen nivel de vida, cargos directivos, una buena posición, se encuentra en este punto? Le pregunto sorprendida.

 Pues seguramente ha tomado varias malas decisiones en su vida que le han llevado a perderlo todo o casi todo.

 Invertir en una empresa que no le ha ido bien, relacionarse con personas que no la han llevado por buen camino, no sé…poco cuidado con el dinero o mal gestionado, tal vez.

 Me quedo pensativa…este es el gran miedo que la mayoría tenemos. Perder todo, quedarnos sin nada. Y el riesgo existe, está ahí. 

 Por eso no tomamos decisiones o no cambiamos lo que nos hace infelices. Por no acabar sin nada.

En fin, todo esto te puede pasar en el momento que decides cambiar algo en tu vida, algo crucial y es bastante natural que sientas miedo. Es más, yo soy muy partidaria, de que consideres también que las cosas pueden ir mal. Para que, si suceden, estés preparado.

 Es importante ser positivo igual que lo es ser estratégico y prever posibles escenarios complicados

Siempre considera ¿Cuál es el peor escenario posible? y ¿Qué voy a hacer si esto sucede? El famoso Plan B. Ahora bien, pon tu alma en el plan A.

 Hace unos años, cuando yo decidí “resetearme”, estaba muerta de miedo. Primero porque no sabía lo que quería, punto importante, segundo ¿qué pasaba si me quedaba sin dinero en el intento? y tercero ¿Cuál iba a ser el coste que iba a pagar si no hacía nada?

 Esta tercera pregunta es clave, ¿qué pasa si no haces nada? ¿Te ves otros 10 años así? ¿puede que el no hacer nada te lleve a una depresión, a una insatisfacción perenne con tu trabajo, a ser una amargada? En mi caso, lo tenía claro que sí. O hacía algo o mi vida iba a ser un un estrés constante. Algo contraproducente si quería tener familia y una vida apetecible a parte del trabajo.

 La parte económica, claro que es importante. Parte de tu “reseteo” y de tu plan tiene que ser con qué dinero cuentas o cómo vas a conseguirlo. Pero no puede ser una excusa, Sí quieres, de verdad que puedes. Ahora bien, con trabajo, creatividad, constancia y foco. Planifica, sé estratégica y ponle toda tu alma. Y te reinventarás.

Posiblemente tu edad ronde de los 40 a los 50, no lo sé, pero si es así y no haces nada, tu vida será un engaño, una falsedad para ti. En esta fase hay:

  • Mayor desgaste físico.
  • Aumento del cansancio frente a los mismos esfuerzos
  • Aumento de peso, ya que no es posible controlarlo como ocurría con anterioridad.
  • Posibilidad de una incipiente caída del cabello.
  • Notoria disminución de la visión.
  • Pérdida de la memoria.
  • Decaimiento de las fuerzas vitales.
  • Desequilibrios hormonales.
  • Tendencia a la sequedad de la piel; por lo tanto, aparecen las arrugas.
  • Un elemento infalible en este período es la sensación de vacío que acompaña a todas estas manifestaciones físicas y anímicas. Este vacío, que puede ser vivido como soledad, trata de compensarse con gratificaciones buscadas en el mundo exterior (viajes, cambio de automóvil, de casa y, con frecuencia, cambio de pareja)

Si estás en modo observador de tu propia vida y no de protagonista, dejarás tu destino al azar, a la buena o mala suerte. Cada fase requiere un avance, unos cambios, una evolución.

 Y llegados este punto la determinación te puede ayudar.

La determinación se puede entrenar, cultivar, si la entrenas, la determinación promueve resiliencia y perseverancia.

¿Qué hace falta para conseguir eso?

La determinación de que queremos hacerlo. La determinación es la energía y la fuerza de que podemos cambiar la realidad.

Es el mayor compromiso contigo mismo.

Los miedos nos van frenando la determinación. Los niños tienen mucha más fuerza de determinación que nosotros, no tienen miedo.

Qué podemos hacer para combatir esos miedos. Eliminar los debería. Yo debería hacer, yo debería conseguir…nuestros temores nos frenan la determinación.

La felicidad es cuando estás conectado con el deseo con lo que te hace vibrar. Cuando cambias la mirada aparecen muchas oportunidades.  Hay que quitarse las etiquetas y los debería.

Espero que este post te haya ayudado, te haya inspirado y te haya impulsado a que pases a ser la protagonista de tu vida y no una mera espectadora. 

Si tienes dudas o quieres comentarme algo estaré encantada de leerte en comentarios.

Y recuerda,

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

Un abrazo y gracias por acompañarme semana a semana.

Marta Zúñiga

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