Miedos y creencias limitantes en tu trabajo

Los miedos son necesarios en ciertas ocasiones. 

Nuestro cerebro genera una respuesta de miedo hacia ciertos estímulos por los que corremos peligro en una situación concreta. 

No obstante, existen miedos y creencias limitantes que nos paralizan en situaciones innecesarias como el trabajo.

Que levante la mano quien, en alguna ocasión a lo largo de su trayectoria profesional, haya dicho: 

«No puedo tener un puesto de gerente, no valgo»

«No puedo conseguir un trabajo mejor porque existen personas más capacitadas que yo»

«Siempre me va mal en las entrevistas»

«No soy bueno para trabajar en equipo»

«No puedo ganar dinero haciendo lo que me gusta»

«No puedo tener el trabajo que busco porque no tengo un título profesional»

«No puedo tener el trabajo que quiero porque ya soy mayor»

En muchas ocasiones, no necesitamos la “ayuda de nadie” para crearnos obstáculos a la hora de alcanzar nuestros objetivos. Nosotros mismos los generamos.

Y lo que es peor, muchas veces, estos obstáculos no están basados en hechos reales, los generamos de forma inconsciente. Son creencias; ideas consideradas como verdades absolutas que nosotras mismas hemos creado, basándonos en nuestras experiencias y vivencias, y que no contrastamos.

Dichas creencias limitan enormemente nuestras acciones. Nos hunden en la pasividad. Como consecuencia de eso, nuestros resultados están muy lejos de lo que podrían ser.

Pero una vez detectadas estas creencias, ¿cómo superarlas?

Una vez identificada la creencia, te invito a que profundices en ella con preguntas poderosas que te hagan reflexionar y transformar esa creencia limitante en una creencia potenciadora.

Por ejemplo, ante la creencia: “no voy a ser capaz de conseguir un aumento de sueldo”

–      ¿Qué te aporta esta creencia? ¿Qué beneficios tiene para ti? ¿Qué inconvenientes?

–      ¿En qué ámbitos podrías aplicar esta creencia? ¿En cuáles no?

–      ¿Qué te hace pensar que no vas a ser capaz?

–      ¿Qué es para ti ser capaz?

–      ¿Qué te impide ser capaz de conseguirlo?

–      ¿Podrías poner un ejemplo que fundamente esta creencia?

Tras este análisis, intenta ahora identificar una creencia que sustituya la anterior, por ejemplo, la creencia opuesta, y fundamentarla.

–      ¿Qué posibilidades te abre?

–      ¿Qué beneficios te trae?

–      ¿Qué has aprendido?

¿Cuál es el objetivo de estas preguntas? 

Provocar en ti una reflexión y aprendizaje que te hacen darte cuenta de que hay más posibilidades, de que existen otras formas de pensar.

Si continuamos con el ejemplo anterior de “no voy a ser capaz de conseguir un aumento de sueldo” hay una creencia opuesta y esta es “voy a ser capaz de conseguir un aumento de sueldo”. 

Esta afirmación, una vez fundamentada y viendo que es una posibilidad, provoca un nuevo planteamiento ante la situación: ¿Y por qué no voy a conseguirlo? 

Lo que se traduce en actitud de reto, coraje, valor, ambición, aprendizaje y genera emociones como alegría, ánimo, ilusión…… Y con todo esto: acciones y conductas hacia tu objetivo.

¡Si quieres cambiar algo, cambia tu manera de pensar! 

Si quieres dedicarte a algo que te apasiona, piensa que lo vas a conseguir, imagínate en ese momento de logro, siéntelo y verás cómo es de motivador. Esto te ayudará a dar el primer paso para poco a poco conseguirlo. ¡No dejes que tus juicios, creencias u opiniones te limiten!

Sigue luchando por tus sueños. Nos vemos en la cima.

Y recuerda,

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

Un abrazo y gracias por acompañarme semana a semana.

Marta Zúñiga

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