¿Es un mito trabajar en lo que te apasiona?

Me he quedado despierta, no puedo dormir. Así que después de unos días descentrada con tanto puente y niña sin cole, decido ponerme manos a la obra con Por fin es lunes. Más vale tarde que…

Tengo 150.000 ventanas abiertas en el navegador, pero no termino de dar con nada hasta que refresco un video guardado hace tiempo.

Es Oprah, presentando a una escritora que sigo y me gusta, es Elizabeth Gilbert. Autora de “Come, reza y ama”, “La Firma de todas las Cosas”, entre otras.

La protagonista del libro, Alma, es una mujer inteligente, curiosa, pero sobretodo, apasionada y esa pasión marca y guía su vida completa.

Una de mis clientas me decía el otro día. “Desde hace mucho tiempo que estoy preparándome para decidirme por una cosa que me apasione, convencida de que cuando encuentre ese motor, esa llama en medio del desierto, la vida se abrirá y yo fluiré con ella”.

Pero no está siendo fácil decir “esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida”.

Cuantas veces has oído eso de haz lo que te apasiona o sigue tu pasión y no trabajarás ni un día más en tu vida.

Y ahí está Liz Gilbert hablando frente a una gran audiencia, declarando que está ahí para hablar “contra la pasión”. ¿CONTRA LA PASIÓNNNN? La pasión, esa sensación única que nos dicen una y otra vez que tenemos que perseguir para lograr una vida plena, exitosa y feliz.

Pero ¿qué pasa con aquellas personas que no tienen la certeza de tener una pasión? ¿Qué hacen las que tienen intereses diversos? ¿Las que no pueden elegir una sola cosa? ¿Qué pasa con mi clienta?

Si eres de las que aún no encuentra una pasión, entonces deja esa palabra de lado y déjate guiar por la curiosidad. Ese instinto que te hace moverte de un lado a otro, picoteando un poco de acá y de allá.

Liz describe a la curiosidad como una guía mucho más simple, amable, gentil, acogedora y humana que la pasión. La pasión es demandante, pide que arriesgues todo por seguirla pero la curiosidad solo quiere dar. Darte una pista que te llevará a la siguiente. Y continúa con una metáfora que me encanta.

“El mundo se divide en dos tipos de personas, los pájaros carpinteros y los colibríes”.

Los carpinteros tienen tan claro su objetivo que no dejarán de azotar su cabeza contra el árbol hasta lograrlo. No mirarán al lado, pondrán toda su energía en abrir ese hoyo en medio de la corteza. Son eficientes y a veces hasta obsesivos. Ellos son los que tienen una pasión que alumbra como una llama en medio del desierto.

Pero también están los colibríes. Los que se mueven suavemente de árbol a árbol, de flor en flor, de campo en campo. Prueban un poco de esto, luego un poco de esto otro. Y disfrutan de la vida que construyen, esa vida compleja y rica mientras cruzan el mundo y polinizan. Porque en ese movimiento, en ese ir y venir, los colibríes están polinizando y ese es su mayor servicio. Su experiencia previa puede nutrir su nuevo espacio, sembrando ideas, enlazando mundos que a primera vista parecen desconectados.

¿Y tú en qué punto estás? ¿Eres pájaro carpintero o colibrí?

Mi marido me acaba de traer un copa de vino y queso, así que ya te dejo con esta reflexión.

Y te dejo el link al video de Elisabeth Gilbert para que lo disfrutes en este día de fiesta. 1 de mayo, día internacional de los trabajadores.

http://www.oprah.com/own-supersoulsessions/Elizabeth-Gilbert-The-Curiosity-Driven-Life-Video

Espero que tengas un buen lunes y una gran semana.

Comparte este post con tu amiga, vecina, compañera de trabajo, en fin con todo el mundo que crees que le pueda interesar.

Un fuerte abrazo,

Marta

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