¿Qué tipo de jefe tienes? El bueno, el mediocre o el gánster.

Una de las razones por las que los profesionales dejan su empresa, cambian a otra o emprenden es por tener un mal jefe o un jefe “cabrón”. (Perdón, pero aquí no valen medias tintas).

Cuando digo jefe, puede ser hombre o mujer.

No he tenido grandes jefes en mi carrera. Solo destacaría dos que me enseñaron lo importante y básico a la hora de trabajar y dirigir un equipo.

Desde aquí les doy las gracias. Ellos ya saben quienes son, porque nos seguimos viendo, después de tantos años.

Me hubiera encantado que la empresa me hubiera dado formación para ser una mejor manager. Pero no se estilaba tanto en aquella época. O tal vez sí, pero no les interesaba.

Los perfiles de liderazgo que me encontré en mi camino profesional se dividían en tres:

El bueno, el mediocre y el gánster. Esos eran los referentes a seguir. 

Mediocres porque no les daban las herramientas necesarias para manejarse mejor, en muchos casos.

Si, también había gánsteres, que lideraban a sus equipos sin escrúpulos desde la poca ética y la humillación.

Los buenos jefes no lo son en el papel por el nombre del puesto o categoría que ostenten, sino que se distinguen como tales en base a sus acciones. Y no por acciones aisladas, sino por repetir de forma continuada una serie de cosas que los acabarán identificando como unos verdaderos líderes a ojos de su equipo.

¿Cómo piensa un líder cuando está en el mundo de las organizaciones tanto de su forma de actuar, de ejercer el liderazgo, de coordinar su equipo y de todo el entorno competitivo que rodea a su organización?

Cuáles son las 6 características más importantes” de los “buenos jefes”.

1. Liderar no es ir a la “guerra”

No necesariamente es siempre así. Los jefes por norma general mantienen a sus equipos en tensión continua como forma de potenciar al máximo el trabajo: cada departamento de la empresa es el enemigo, cada competidor es el enemigo, y los clientes es la ‘guerra’ a ganar.

Los líderes buscan que su equipo busque en todo momento sinergias con el resto de la organización, con proveedores, con competidores e incluso con clientes.

Mejor alianzas que guerras.

2. Una empresa es una comunidad, no una máquina.

Los jefes ven a sus organizaciones como máquinas en la que los empleados son el engranaje ligado a estructuras rígidas, con normas poco flexibles y su cometido es gobernar esa máquina.

Los líderes van más allá y la organización es la suma de esperanzas y sueños individuales, todos conectados a un propósito superior y conjunto. No gobiernan, inspiran y motivan a los empleados a que den todo por ellos, por sus compañeros y por su empresa.

3. Liderar es servir a sus miembros no mandar en ellos.

Los jefes quieren que los empleados hagan lo que dicen y sin rechistar. La iniciativa individual para ellos es sinónimo de insubordinación.

Los líderes establecen una dirección general y buscan lo que sus empleados necesitan para realizar el trabajo lo mejor posible fomentando la toma de decisiones hacia abajo, permitiendo a los equipos crear sus propias reglas y sólo interviene en casos de emergencia.

4. El líder busca estructura horizontal y el jefe vertical.

Los jefes ven a los empleados como seres inferiores, inmaduros, en los que no se puede confiar si no es supervisado por un sistema de gestión patriarcal.

Los líderes Jefes tratan a cada empleado como si fuera la persona más importante en la empresa. Así los empleados de todos los niveles consiguen hacerse cargo de sus propios destinos y se encuentran motivados y reconocidos.

5. Jefe, el miedo no motiva.

Los jefes emplean el miedo como efecto motivador. Amenazas de castigo piensan que estimulan.

Los líderes inspiran a su equipo a ver un futuro mejor y cómo van pueden contribuir ellos de forma individual. Así los empleados trabajarán más duro porque creen en los objetivos de la organización, disfrutando de lo que están haciendo y sabiendo que van a compartir las recompensas.

6. Líder: cambio = oportunidad, Jefe: cambio = problema.

Los jefes suelen ver el cambio como algo complicado y amenazante, problemas en potencia. Suelen aplazar los cambios hasta que es demasiado tarde.

Los líderes ven el cambio como una parte inevitable de la vida. Saben que el éxito sólo es posible si los empleados y la organización no cambia con las nuevas ideas y nuevas formas de hacer negocios.

Ser un buen líder es un gran reto, que duda cabe. Y se puede aprender.

Si tienes un mal jefe o un jefe cabrón, debes hacer algo. Porque puede paralizar o ralentizar tu trayectoria.

Si no sabes que hacer o que paso dar yo tal vez te pueda ayudar. Primero porque yo pasé por eso y me llevó a una baja por estrés y casi a una depresión.

Espero que este post te inspire y si realmente estás con ganas de cambio, no esperes más y te lances. Hoy es un gran día para hacerlo.

Si quieres mi ayuda, reserva una sesión gratuita conmigo, de coaching de carrera, de 40 minutos. Contacta y pide cita en info@porfineslunes.net

Solo estará disponible hasta el 29 de septiembre.

A partir de esta fecha ya empiezo la formación y el training en empresas y no cojo gente para el Programa de POR FIN ES LUNES. www.porfineslunes.net

Te deseo que pases un gran lunes y una mejor semana.

Un fuerte abrazo,

Marta

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