¿Cómo decir no y no morir en el intento?

¿Eres alérgica al NO?

¿Qué crees que va a suceder si dices NO?

Que te despidan, que te hagan la vida imposible, que no te suban el sueldo, que no te promocionen, que piensen que eres una vaga y una “escaqueitor”.

Para evitar estos miedos tuyos, ¿qué haces? complaces a todo el mundo y acabas diciendo que si a un montón de cosas que no quieres en realidad.

Y esto a su vez supone que pases más tiempo trabajando y que incluso a veces, no llegues a los “timings” requeridos. Por lo que tu imagen se ve deteriorada.

¿Es mi consejo que digas que No todo el tiempo?  Nooooo.  Se trata de que seas más estratégica, por un lado y por otro que aprendas a decir no sin que suene mal.

Si siempre has sido “la responsable”, si tienes miedo al rechazo, a sentirte excluida o a no caer bien, eres carne de cañón del Sí. Y siento decirte que tus colegas y compañeros se aprovechan de tu “buenismo” y de tu complacencia.

Cuantas veces te has preguntado ¿por qué habré dicho que si a esto? está claro que ya tienes cierta experiencia en este tipo de situaciones. Por lo que tienes una ventaja, ya sabes identificarlas. ¿Es verdad o no?

Cuando te topes con una de ellas piensa ¿Me ayuda de algún modo a mi esta petición? Si la respuesta es negativa, aquí tienes tu “momento no”.

En cambio, si la contestación es positiva, analiza y valora tu dedicación al tema y pregúntate, ¿Supondrá esto una gran diferencia en mi trayectoria profesional? En un porcentaje muy alto, la respuesta será que no. Por lo que tendrás que evaluar que recursos vas a emplear en llevarlo a cabo. Y aquí ten mucho cuidado, porque el hacerlo mal puede influir negativamente en tu imagen profesional y afectar a tu carrera. Si lo haces, hazlo bien y a tiempo.

Ahora bien, si cuando piensas en decir si, se te revuelve el estómago, piénsalo dos veces.

¿Cómo te preparas para el no, según recomiendan Claire Shipman y Katty Kay en Womenomics?

– Piensa las últimas 5 veces que te han dicho que no. ¿Las recuerdas siquiera? ¿Te dejaron desolada? ¿Aún piensas en ellas? Probablemente no. Lo que esperas suele ser peor que la realidad.

– Ten a mano todas las cosas que tienes que hacer, en la oficina y fuera de ella. Si los tienes muy presentes te costará menos decir que no.

– En cuanto alguien te pida algo, piensa para tus adentros. NI HABLAR. Piénsalo, aunque luego termines aceptando. Te ayudará a establecer tus límites.

– JAMÁS digas si para evitar el conflicto o para pasar a otra cosa. Si de verdad no tienes tiempo, ni ganas y más adelante vas a tener que decir que no, mejor un no a tiempo para que las cosas no se compliquen más de la cuenta. Hacer mal un trabajo o decepcionar a alguien es infinitamente peor.

– Busca un trabajo un “modelo de negativa a imitar”, alguien a quien sabes que no le cuesta decir no. Piensa también con qué personas de la oficina te cuesta más negarte. Averigua por qué y desarrolla nuevas formas de tratar con ellos.

¿Cómo decir NO? 8 CONSEJOS.

1. Cuida tus modales. Sé amable pero firme.

2. Sé clara. Si la propuesta no es específica pide una aclaración y piensa quien más podría hacerlo.

3. Tómate tu tiempo. Ganar tiempo siempre viene bien. Pej. Déjame que mire todo lo que tengo y te digo algo mañana. o ¿Te importa que te llame luego? Y cuando contestes no titubees.

4. Sé concisa. Cuanto menos hables mejor. Lo ideal sería hacerlo al estilo Clint Eastwood. Decir no y dar media vuelta. Pero esto no es realista. Por lo que te propongo el sándwich del no.

  • REBANADA SUPERIOR.  Disculpas o elogios despreocupados y sinceros.
    Ojalá pudiera ayudarte. En otras circunstancias, lo haría encantada. No sabes cuánto me gustaría poder hacerlo.
  • RELLENO. No puro y duro.
    Tengo otras obligaciones/plazos/reuniones. Con mi horario actual no podría hacerlo.
  • REBANADA INFERIOR. Una alternativa.
    ¿Qué tal para el martes/semana que viene/si se lo pasas a María López mejor/si contratamos a alguien temporalmente? /Se lo puedo pasar a Arturo, si te parece bien.

5. Planes. Ten muchos planes. Esto implica tener una cita contigo misma y leer un libro, hacer ejercicio o ir con tus hijos a cenar. Da igual. No des detalles a nadie. Simplemente úsalo como relleno de tu sándwich.
Si te cuesta encontrar un buen relleno para tu sándwich, quizás te sirva inventarte una serie de normas personales. Te pueden venir bien como réplicas incontestables a peticiones laborales y personales. Pej.

  • “Ojalá pudiera, pero en casa tenemos por norma no salir entre semana”.
  • “El viernes por la noche, es nuestra noche de cine, lo siento”.
  • “Tengo por norma no viajar más de una vez por semana”.
  • “¿Te parece bien la semana que viene?
  • “En casa tenemos por norma no asistir a ningún desayuno de trabajo hasta que los niños se vayan al cole”. Después no hay problema.

Las normas hacen parecer que tu negativa no es personal. Parece menos ofensivo.

6. El no diplomático. Hay muchas formas de decir NO y ni siquiera pronunciarlo.
Este no se centra más en la Rebanada inferior de tu sándwich. Es decir, tiene que ver con establecer un marco temporal. Pej.:

  • “Me encantará hacerlo. Te lo puedo tener listo a partir de 3 semanas a partir del lunes”.
    Es la única manera para llegar a todo. Supongo que te va bien así.
  • “Por supuesto mañana lo tienes, pero lo del proyecto de XXXX te lo entrego la semana que viene. ¿No hay problema verdad?”
  • “Me encantaría colaborar, estas son mis prioridades ahora mismo. Si retrasamos algo de esto a la semana que viene te puedo ayudar.”

7. Coge el toro por los cuernos. En cuanto hayas tomado una decisión, tendrás que defenderla. No dudes, con expresiones de este tipo: “Me parece que…”, “Puede que si…” o “No estoy segura de sí..”. Si no eres firme te verás atrapada”.

8. Dilo pronto. La resolución y la firmeza te hacen parecer al mando, organizada y a la ofensiva.

Y ahora viene tu reflexión, ¿a quién o a qué vas a decir que No?

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Te deseo un gran lunes y una mejor semana.

Un fuerte abrazo,

Marta

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