La señora del Rolls Royce y la asertividad.

Lola estaba emocionada, por fin se había podido comprar un coche de segunda mano con sus ahorros y un pequeño préstamo. Se reía sola y estaba tan contenta que estaba llamando a todas sus amigas para contárselo. ¡Tíaaaa ya tengo el coche!! Es un Volkswagen Polo, rojo. De un rojo reluciente.

Con determinación y felicidad se fue a hacer algunas compras a un centro comercial. Antes de entrar en la zona de tiendas miró hacia atrás para admirar su coche nuevo, una vez más y observó como una señora con grandes perlas y moño alto le rayaba el coche al aparcar. La señora conducía un Rolls Royce blanco.

Lola estaba en shock. No se lo podía creer. Primero, ¿quién viene a un centro comercial en Rolls? y segundo, ¿es que no ha visto mi coche? Sin pensárselo mucho se fue hacia la señora y le dijo…

¿Qué crees que le dijo? 

  1. Cogió la llave de su Vw Polo y sin mediar palabra le rayó todo el Rolls Royce Blanco. Lola sacó su lado más pasivo agresivo
  2. No hizo nada, se quedó paralizada. No se atrevió a decir nada a la señora del moño alto y el collar de perlas.
  3. Se acercó y empezó a insultarla a gritos. ¿Es que no ves? ¿Estás ciega? ¡Me has rayado mi coche nuevo! Eres una h….de p….Lola sin duda sacó su lado más pandillero y agresivo.
  4. Se fue directa con paso firme hacia Miss Rolls Royce blanco y le explicó con cara seria que, tal vez no se había percatado, pero le acababa de rayar su coche. Seguramente no ha habido mala intención y ha sido sin querer, pero el hecho es que le gustaría dar parte al seguro de lo ocurrido.

Cuando estamos ante una situación estresante, el cerebro segrega una sustancia química como la adrenalina. Como animales, que somos, nuestra mente está preparada para huir o luchar ante situaciones de estrés. Pero en la vida real, necesitamos tener más opciones que huir, no hacer nada o atacar. Es necesario hablar para encontrar un resultado que vaya bien a las dos partes.

No te ha pasado en el trabajo, que has tenido una conversación, un poco desagradable con alguien y no has sabido contestar, te has bloqueado. Y lo peor de todo, es que, pasados unos minutos se te han ocurrido mil respuestas y todas muy buenas. Y piensas, soy idiota, pero ¡como no he reaccionado!

La asertividad es una habilidad muy importante, en la empresa y en la vida. Pero no es fácil. Porque no es natural para nosotros. Una por nuestra herencia animal y dos por nuestra educación.

Nuestros padres nos educaron para no contestar mal, para ser educados, para evitar el conflicto y ayudar a los demás.

Ser agresivo no es una buena estrategia de vida porque te vas creando enemigos. Y ser sumiso tampoco, porque puede tener consecuencias negativas. No decir que no, puede suponer cargarte de trabajo, para ti y tu equipo o  hacer lo que los demás quieren. Quieres agradar, caer bien, no tener líos con nadie y por eso muchas veces te callas. Con tu jefe, con alguien de otro departamento, etc.

¿Cuándo fue la última vez que te callaste o bajaste la cabeza ante una situación tensa o desagradable?

Situaciones con un vecino porque tenía la música muy alta o con un amigo que se aprovecha y nunca paga o con un compañero de trabajo que tiene una gran habilidad para pasarte los marrones.

El objetivo es que seas consciente de que hay un término medio entre callarse y tener bronca con alguien. Ese término es la asertividad.

El ser asertivo no te garantiza que no vayas a tener conflicto, puede pasar. Pero es mejor que las otras opciones, ¿no te parece?

Reconozco que la Opción A, de la historia del Rolls es bastante tentadora. Pero, obviamente, no beneficia a ninguna de las dos partes.

¿Cómo aprender a ser asertivo? ¿Qué técnicas hay? Te cuento 3.

Estrategia del Banco de niebla 

Aceptas una parte de lo que te dice para ganar tiempo.  Ej. Si, podía haber ido mejor. O si, se podría haber hecho de esta otra manera.

De esta forma le dejas a la otra persona sin “target” y baja el nivel de tensión. Aceptas que puede que tenga razón en algo, pero no que te has equivocado.

Es una estrategia que te da tiempo para prepararte para el contraataque. ¿Algún ejemplo que recuerdes que te cogieran desprevenido? Prepárate una frase que te sirva si vuelve a suceder.

 

Indiferencia

Entre el estímulo y la respuesta hay un momento que puedes decidir cómo reaccionar.

Pregúntate si el problema es tuyo o suyo.

El niño que toca la flauta por la noche. ¿Te afecta mucho?

El manager que mira a su móvil todo el tiempo mientras tu presentas. ¿Te afecta mucho?

¿Vale la pena hacer algo? Quizás el problema está en tu cabeza. No aguantas ya los ruidos ni los móviles.

La primera pregunta es: ¿Vale la pena involucrarse?

La segunda pregunta. ¿Cuál es el objetivo en esta situación y actúa con calma para lograrlo?

 

Técnica de Pelar la cebolla

¿Cuantas veces te han dicho que no en tu trabajo o qué algo está mal y no te dicen el verdadero motivo? ¿Y cuántas veces te has callado o te has enfadado?

En esos casos para evitar enfrentamientos o aceptar sin más, se utiliza la técnica de la cebolla.

Por ejemplo:

Tu jefe te dice: Esta presentación está mal.

Tu: ¿Por qué?

Tu jefe: Te dice lo que sea.

Tu: ¿A parte de eso?

Tu: ¿Algo más?

Y así hasta que des con el motivo principal de por qué la presentación está mal.

Piensa en una situación o en una persona con la que puedas aplicar una de estas 3 tácticas.

¿Me contarás que tal te va?

Y ya sabes,

Crea tu buena suerte con confianza, coraje y constancia. Y haz que suceda.

Un fuerte abrazo,

Marta

 

 

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