La técnica del 10-10-10 para tomar decisiones

“Marta, ahora soy capaz de reconocerte que, esperé un año para tomar la decisión de empezar el coaching de carrera, contigo. Me daba vergüenza.

Me sentía débil, frágil y vulnerable, me sentía inferior a los demás por no tener trabajo y por mis bloqueos. Cuál era realmente mi propósito de vida, era mi gran pregunta.

No solo sentía vergüenza, por la situación por la que estaba pasando, sino que me sentía mal por tener que pedir ayuda y no ser capaz de descubrirlo yo sola.

Nadie entendía por lo que estaba pasando, no sentí el apoyo de los míos en ese momento y el tener que recurrir a un coach era algo que no lograban entender.

Encontrarme a una profesional como tú, me ayudó a identificar eso que me apasionaba hacer y a encontrar la manera de sacarle rentabilidad. Estoy muy feliz de la decisión que tomé»

Con este email no quiero alardear de lo buena coach que pueda ser, ni mucho menos. Con este email quiero ponerte el ejemplo de Cristina de cómo muchas veces no somos capaces de tomar decisiones por ideas preconcebidas, por la educación que hemos recibido o por nuestros miedos y emociones que nos hacen estar anestesiadas y confundidas.

Y sí, es cierto estamos tomando decisiones constantemente, muchas veces sin darnos cuenta, pero muchas otras enfrentándonos a elecciones que van a determinar nuestro futuro.

Para esas decisiones complejas a veces no basta con el viejo truco de la lista de pros y contras.

Por mucha lista que hagamos el miedo a decidir siempre está presente. No todas las decisiones tienen la misma relevancia ¿verdad?

No tomar decisiones es, en sí misma, una forma de decisión, pero es necesario tomar decisiones para progresar hacia nuestras aspiraciones.

Pero …. la ansiedad y el estrés pueden tomar el control, bloqueándonos o haciéndonos cambiar de opinión cada dos por tres, y transformando el problema en una auténtica agonía.

Por otro lado, huir ante uno de estas decisiones solo sirve para procrastinar y que la angustia permanezca como un sentimiento menos intenso, pero siempre presente y dispuesto a estallar con toda su fuerza en el instante más inesperado.

Te digo un truco: Una vez que comienzas a eliminar lo que no te ayuda a decidir, eres más libre de elegir.

Es vital tener una metodología que permita elegir de manera rápida y eficiente y esta metodología es la que trabajo con mis clientes y la que hoy te quiero compartir.

La técnica del 10-10-10 de Suzy Welch, escritora, colaboradora televisiva y periodista, la cual dice haber hallado una receta basada en solo tres preguntas que le ha permitido salir siempre airosa de decisiones complicadas.

Ella misma explica en qué consiste su propuesta: “Cada vez que me veo en una situación donde no hay una solución a la vista que satisfaga a todos, me hago a mí misma estas tres preguntas: ¿cuáles serán las consecuencias de mi decisión dentro de 10 minutos?, ¿y dentro de 10 meses?, ¿y en 10 años?”.

Lo que se pretende es emplear una estrategia mental que permita evitar las emociones que se adueñan de nosotras en el más corto plazo, forzándonos a marcar una cierta distancia respecto al problema. “He utilizado el 10-10-10 para tomar algunas de las resoluciones más importantes de mi vida, por ejemplo, mi divorcio” dice Suzy.

El 10-10-10 es una manera de empujarte hacia delante, abandonando la fijación presente.

En definitiva, esta técnica comienza con la formulación de la pregunta que da origen a la decisión compleja. Lo primero, entonces, es definir claramente cuál es el problema que se pretende resolver o cuál es la decisión que se debe tomar. Por ejemplo, ¿debo cambiar de trabajo? ¿Es momento de tener un hijo? ¿Lo mejor es irme del país?

Cuanto más precisa seas al definir la pregunta, más fácilmente lograrás tomar una decisión acertada.

Seguimos, ahora toca recopilar información. Lo que se pretende es identificar los principales caminos que tienes para resolver el problema o solucionar el conflicto.

¿El objetivo? Responder a tres sencillos interrogantes: ¿cuáles serán las consecuencias de cada una de mis opciones en diez minutos? ¿Y en diez meses? ¿Y en diez años?

Lo que se busca es mirar la situación en términos de lo inmediato, a mediano y a largo plazo.

El primer momento se refiere a las consecuencias que puede tener una decisión ahora mismo, en el instante preciso en que se toma. El segundo momento alude a cuando la decisión ya ha sido tomada y arroja sus primeras consecuencias. Y el tercer momento tiene que ver con el futuro remoto y los efectos que la decisión irá teniendo en el tiempo.

Siguiente paso, análisis adicional, en este punto hay que formularse una pregunta concreta: ¿cuál es la opción que me ayuda a tomar mayor control sobre mi propia vida?

El objetivo real de esta técnica permite que las emociones a corto plazo no parezcan la única alternativa posible y le demos una vuelta de rosca a aquella decisión que nos quita el sueño.

¿Conocías esta técnica? ¿Qué resultados te ha dado?

Te dejo con esta frase para que reflexiones:

“El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión”.

-Maimónides-

Si necesitas ayuda, contacta conmigo en hola@talentjuice.net

Un fuerte abrazo,

Marta

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